Cerrojazo al canto

Cuando uno no encuentra ni las ganas, ni el tiempo, ni prefiere pasarse por aquí porque lo ve más como una otra vez, es que algo ha pasado.

En definitiva, que no encuentra motivo. Y llevo más de un mes sin motivos, podría decirse.

Pero no motivos de ausencia, en otra época hubiera escrito de todo, pensado y analizado tantas y tantas cosas que me pasan (están pasando)… pero supongo que ahora ya no encuentro un por qué escribirlo para alguna razón, por decirlo así.

No sabía de que forma echar un candado, un cierre provisional, un hasta pronto, pero no hasta nunca. Tal vez más antes que después me tenga que pasara  escribir cualquier situación inoportuna, cualquier momento a recordar por escrito o cualquier comentario que quiera hacer. Estoy cada vez más seguro que lo que falta es tiempo y no ganas, pero ahora la situación está así.

Digamos que, el cerrojazo queda echado. Ya volveré algún día (…)

Hasta la próxima vez.

Capricho

Ni hablo de como vuelven las semanas a empezar, ni como lo de siempre se convierte en lo de por ahora, ni pienso en esta semana sin pasarme por aquí para contar algo.

Ahora escribo sobre caprichos. Caprichos de sonrisas, de lo que no cuenta, de lo que es tan leve y pasajero que nunca llega a contar.

Una sensación tan instantánea y tan breve que quien sabe cómo llegar a valorarla. Caprichos que tal vez nunca sirvieron ni servirán para nada, sin despretigiar aún más lo que son, nunca tuvieron dos caras: o una buena o una mala.

Del dar por algo, nada. De querer empezar… pero, ¿por dónde? ¿cómo?

Esto se pone interesante, curioso y sobretodo me da cada vez la impresión de que muy muy caprichoso.

Hasta la próxima vez.

Y volví

Y volví.

Y vuelve a empezar todo.

Y vuelvo a coger fuerzas.

Y pienso en esta semana, que más que cambiarme me ha hecho cambiar la vista de muchas cosas. Ya lo dicen: contra la incultura, a viajar. Y para impresionarse New York. Ha sido una semana que… ha sido La Semana. Sus siete días con sus siete noches llenas de luces, mucho exciting, muy poco cielo que ver entre calles y demasiado disfrutar y aprovechar esta oportunidad que más tarde o más temprano, estoy seguro, que volveré a vivir.

Y me ha marcado a mejor. No podría resumirse, tendría que describirse, lo que llevaría sus siete días con sus siete noches de luces. Ahora queda tanto recuerdo, más fotos, algunos videos y el pensamiento de que a la más mínima siempre está ahí ese momento justo en el que te vuelven a las cabezas minutos que o presenciaste con mucho empeño o se te pasaron por alto. See you soon recollections…

Y queda para lo más difícil. Que me quiten lo viajado. Que me echen lo que haga falta que tarde o temprano esto continúa y parece ser que de la mejor forma posible.

Y a la vuelta, pero quien no cree que así da gusto volver.

DSC01524

Hasta la próxima vez.

New York, New York (for a week)

Maletas hechas. No se olvida nada. Parecía que nunca iba a llegar el día antes, se ha hecho largo (y corto a la vez).

Se dejan pocas cosas por pensar, por imaginar, por inventar, por sentir…

Haré de esta semana las horas días, los días semanas y todo se guardará con la mayor entereza y cuidado en algún rincón, para que en el momento justo y necesario se saquen todos los recuerdos. La costumbre lo ha hecho más fácil. Toca cruzar el gran charco.

Contaré todo, me dejaré impresionar más aún. Volveré el mismo pero las ganas de hacerlo irán cayendo más rápido de lo que esperaré.

Hay ganas, quien lea esto se lo podrá imaginar. El resto, a la vuelta.

Hasta la próxima vez.

Carpetazo

Era molesto y un poco estresante.

No encontraba ni el momento ni la hora, y al final parece que ha sido tan fácil darle carpetazo, que nunca me planteé tanta sencillez en tan poco tiempo.

Más que una carga, era un impuesto ajeno que constantemente, gota a gota, me hacía recordar aquello que ni quería ni nunca admití. Me he librado de la forma más simple e inequívoca. Me ha encontrado a mí, pero lo acepto y lo agradezco; como dicen: “es de bien nacidos…”

Pensaba dejarlo zanjado antes de irme, antes de empezar y aunque tenía que haber sucedido hace ya mucho, más vale tarde que nunca.

Reseteando, ampliando memoria y quien sabe qué pensaré una vez que con el tiempo todo vuelva a desbordarse. Justo a tiempo.

Hasta la próxima vez.

Pensando (aquí) por un año

Me paro a pensar (novedad?) y veo en ese lateral de la derecha, que ya son trece meses de entradas, hechas con mayor o menor asiduidad, pero hechas con el mismo significado la primera que la última.

Y más aún recalco, que hace un año, una tarde de 15 de Septiembre, abrí este blog, con la intención de llenarlo de pensamientos, de ideas algunas con más o menos forma, otras que sirvieran de desahogo al duro día a día, y otras para relajarme con las frases (a veces inconexas para el que no las vive desde dentro) que pudieran salir. 194 posts después se sigue aquí.

Tenía ganas, ilusión y empeño en dedicar un tiempo, que con los meses y tantas ocupaciones y obligaciones, fue disminuyendo, pero nunca abandonado. Se puede observar cierta evolución en el pensamiento y en la forma, pero los contenidos siempre fueron inconexos.

Y por eso mismo, porque cada día de este año he escrito lo que realmente me ha venido en gana. Desde críticas a aquello que quería oponerme, desde recomendaciones a lo que no que quería perder, y siempre del modo más propio.

Al año me apetece cambiarle a esto un poco el aspecto a esto, decidir menos y ser un poco más impuslivo. Solo decir que espero seguir. Que haya otro año más, y quien sabe cuantos más…

Hasta la próxima vez.

La esperada cuenta atrás

Los seis días. Hoy inclusive, son seis día los que me quedan para recogerme, ausentarme (una vez más este verano) y vivir el mundo al otro lado.

El mundo que nos cuentan, el mundo que imaginamos, el primer primer mundo. La  capital del 11-S, la ciudad de los rascacielos, el bullicio de gente que anda perdidos entre turistas y asombro por donde pasan, sumemos que siempre he querido ir. El que vuelve, vuelve como nuevo y trayendo a lo de siempre un toque yanqui. Es así, un fenómeno extraño y sentido.

A seis días, toca hacer inventario: empezar (ya está casi 99%) a convencerse de que el gran/esperado/ansiado viaje a los Estados Unidos de Ámerica con destino en Nueva York está a menos de una semana de distancia; conseguir planificar mentalmente todo y para todo y dejar atado y bien atado cada asunto, anecdóta y premisa.

Es una mente en blanco que solo piensa en ello. Título cuenta atrás, e intentaré estar más inspirado y detallar día a día lo que queda. Un “echar el resto”.

Comienzo por ser consciente, billetes y demás añorada parafernalia: todo hasta el viernes noche.

Hasta la próxima vez.

El por qué de las cosas

Aguantar por el qué me diré, por el que pensaré y por el qué creeré.

Cuesta aproximarse a la visión no deformada de la propia realidad entre momentos de gloria. Entre días y días llega la hora de autoanalizarse. De pensar por qué, para qué (¿y para quién?) se aguanta, se soportan las cargas y se espera con paciencia los golpes y horas sin nada.

Paciencia, recompensa y aproximarse al futuro no hecho pero siempre planificado.

Si me permito malos momentos y los sacrifico por buenos, aunque no sea consciente en los reveses, al tiempo todo adquiere forma. Una forma o manera de entederse a uno mismo en los tiempos crudos. En demasiadas facetas, aspectos y lados de la vida la espera por algo, el aguantar, ser cauto y paciente es la única o correcta decisión.

Una filosofía de vida que ha dado en el clavo la mayoría de las veces. En demasiadas situaciones y demasiadas caras de la misma moneda. Una razón por la que no ahogarse con el tiempo que da años. Con la espera no vivida, con lo que viene porque sí…

Hasta la próxima vez.

Goodnight you

Anocheció hace horas, no apetece moverse para no desequilibrar lo que se mantiene con poco esfuerzo.

Escucha viejas historias malvividas, se oye algún que otro coche que interrumpe el silencio de la madrugada de un jueves, la mayoría duerme, yo escribo para descubrir que a estas horas la mentalidad se mantiene intacta e incluso percibe estímulos nuevos.

Pocos pasean, pocos viven la noche como ésta se merece, pocos pasan de la frivolidad nocturna al encanto de la oscuridad, pocos ven la ciudad desde lo alto y con la luz artificial dándole forma.

Me imagino que esta vez en que duermo por puro cansancio y no por la obligada necesidad de madrugar, las nuevas horas en que escribo me brindan una nueva visión… pero es al revés. Como en un día de lluvia (estoy llegando a echarla mucho en falta, hace tantos meses que se ausenta que la empiezo a necesitar a través del cristal) en el que se mira el reflejo de las gotas, yo ahora miro el reflejo de las luces y del cielo negro. Se va la mente del portátil a la ventana. Se van las horas y se percibe el ambiente desdeñado y ahora aparecen las ganas de decir adiós, día vivido, día hecho.

De nuevo al mundo. De noche todos los gatos son pardos, o eso dicen…

 

Hasta la próxima vez.

Huelga a la Spanish TV

Estoy en huelga. Es pararme a pensar, ver y decidirme.

Da pena, es realmente triste y desmesurada la MIERDA que se produce, dirige y muestra diariamente en esta tele patria.

Si hay algún producto (serie, programa diario, documentales…) que pase de aceptable a realmente bueno lo deforman y lo transforman en una indigerible bazofia no apta para ningún público. Por no desesperarse por guiones estirados al máximo, pérdidas de historias buenas por la vida en directo de anóminos llegados a menos.Pocas o ninguna producción propia se escapa de esta criba.

Vidas y más vidas descuartizadas por don nadies que pretenden que nos llegue a interesar, en un momento dado, con quien se acuestan o con quien follan, según el estilo. Noticias sin información, concursos para estúpidos o para rellenar anuncios de entre medio (entre publicidades un programa), nada interesa a nadie, pero todos hemos de consumir sin chistar, sin decidir por qué no vemos lo que queremos, por qué lo bueno o lo retiran por baja audiencia (claro ejemplo de que se vaya al cuerno la calidad y que ganamos con la cantidad) o dificultan total y absolumante cualquier mínima posibilidad de seguimiento.

Diseccionar este fenómeno que nos manipula, nos enfrenta ideologías, otro opio más del siglo XXI, otra forma de acompañar a nadie y adoctrinar a todos.

Ni libertad ni decisión. Nadie que acepte y consuma tamaña basura, necesita nada más; ni exige ni se pregunta por qué le puede entretener eso. Desconozco, aunque espero o creo llegar a pensar, que en otros lados el grado de consumo desproporcionado entre telebasura (el gran porcentaje de ciertas cadenas) y productos realmente buenos de entretenimiento sea menor.

La televisón es la lucha más descuartizada que he visto en esos tiempos. Arrancar un espectador que sigue cualquier cadena es su objetivo, vivir para ganar, nada es gratis, todo tiene una forma de enriquecerse,  tan bobos, seguimos sin caer en la cuenta. ¿Quién se entretiene de qué? ¿y quien sale ganando de qué?

Así que poco voy a tener que hacer. En cuanto al plasma que se instala en todo mi salón, lo seguiré disfrutando más que nunca con grandes películas, con series de verdad (aquellas que por desgracia se hacen al otro lado del charco y nos llegan con retraso o con la necesidad de leer subtítulos), etc. Yo fiel a mis historias de ficción que por ahora no me defraudan. Pocs buenos programas de entrenimiento… Que me hacen creer que si alguien también (audiencia de 1 o share del 0.1% me vale) las sigue o ha llegado a seguir, las han hecho e implicado en ello, merece la pena creer que en algún momento esto llegará a tomar por buenos derroteros.

Mientras tanto, en huelga de consumo televiso patrio.

Hasta la próxima vez.